Sin ruido, casi de puntillas, Mariana nos ha dejado para siempre. Ella, que sin quererlo, no dejaba que los tenores vieran a la directora, ya no será ese obstáculo, siempre salvable, para cantar mejor. Mariana ha dejado el Coro Cantoría Hipponensis, pero, no lo dudéis, me han informado que ya ocupa un lugar adecuado entre las selectas voces del coro celestial y ahora, puede ser, que algún angelito pequeño se lamente de no ver al director e igualmente me han informado que su voz ha sido bien recibida.

Entró a formar parte de nuestro coro casi cuando Cantoría Hipponensis iniciaba su andadura musical y con nosotros ha llegado y navegado por todos los mares musicales y ha llegado a todos los puertos donde hemos realizado algún concierto. Su sonrisa, siempre en sus labios, era la mejor imagen de nuestro coro y ahora nos seguirá sonriendo porque siempre estará a nuestro lado dándonos ánimos y empujándonos a seguir adelante contra todos los vientos y las mareas.

Mariana, simplemente, te dejo una flor con estos versos de una canción de Los Sabandeños:

“Te llevaré una rosa que de abril es pregonera

Ya ves que poca cosa, galante de primavera.

Te llevaré una rosa que perfume tu sonrisa

Y que ponga en tu mira sus destellos de ilusión”.

 

Adiós, Mariana. Un beso y una flor.

 

Un compañero de tu Coro Cantoría Hipponensis

 

 

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