Una de las canciones que interpretaba Horacio Guarani, el cantautor argentino, dice así:

 …“Si se calla el cantor, calla la vida

porque la vida misma es toda un canto …”. 

Y es que la Pandemia ha causado un profundo silencio en muchas masas corales, incrementando ese silencio con la imposibilidad de horas de ensayo; ha causado igualmente una disminución de miembros en cada cuerda; ha roto un tanto el balance armónico, amen de otras injerencias que es mejor olvidarlas a estas alturas.

Pero, igualmente el cantoautor decia:

…”Que no calle el cantor porque el silencio,

Cobarde apaña la maldad que oprime. …

No saben los cantores de agachadas”. 

Y esta última afirmación – “ no saben los cantores de agachadas” – tiene su razón de ser al seguir la senda del uruguayo Mario Beneditti, cuando afirmaba:

… “Cantamos por que el rio está sonando …

Cantamos porque el cruel no tiene nombre …

Cantamos porque llueve sobre el surco …

Cantamos porque el grito no es bastante …

Cantamos porque creemos en la gente … 

Sin embargo, la labor no se presenta risueña, ya que es necesario un reajuste coral,  urgente y sin demora, en todas las cuerdas, hasta alcanzar la perfecta armonía, la conjunción y el equilibrio vocal bien balanceado. Y esta labor no es únicamente fruto del director/a al frente de la cada masa coral,  es el empeño de todos y cada uno de los miembros del Coro para buscar y encontrar nuevos miembros corales para suplir las bajas y así iniciar un nuevo curso coral con perspectivas más risueñas. 

Las nuevas perspectivas , después de la últimas orientaciones frente a la Pandemia y tras el número de vacunaciones crecientes en las personas que forman la mayoría de la masas corales, dejan entrever unos horizontes risueños y prometedores. 

Pero, no olvidemos, que esta labor no cabe ralentizarla. Desde ya, tenemos que buscar – con la aprobación del director/a – a nuevos miembros que se sumen a empujar el barco, en nuestro caso ,  de nuestra Cantoría Hipponensis. Ya que esperar que los nuevos miembros, cual maná celestial, desciendan del cielo por muy estrellado que esté, no deja de ser un sueño y lo que se necesitan son realidades concretas. 

Asi pues, miembros de Cantoría Hipponensis, el campo esta y es nuestro si no nos dormimos en los laureles esperando algún milagro de la primavera. Porque, y termino con los versos de Horacio Guaraní: 

… “Si se calla el cantor, muere la rosa.

De que sirve la rosa sin el canto…”

  Juan José Davalillo

 

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