Santiago Posteguillo.- Premio Planeta 2018.- Edit. Planeta.- 698 págs.

El autor nos presenta un personaje que, de momento, parece único en la historia de Roma: Julia, la esposa del emperador Septimio Severo que, por lo que se refiere en esta novela, eminentemente histórica, fue un personaje ninguneado por los historiadores en pro de su esposo.
La novela está magníficamente construida pues resalta los hechos desde distintos puntos de vista. Por un lado, la Roma del emperador Cómodo; por otro, los enemigos de Septimio, los dos césares, (fenómeno que se explica en la novela), las mujeres de los mismos, el mismo Septimio Severo y, principalmente, por Julia.
Los aspectos históricos están magistralmente descritos pero entre los hechos relevantes quedan lugares espacio-temporales que pertenecen al mundo privado de las personas y que nunca aparecen en los documentos. Y ahí reside la grandeza del escritor y de la novela histórica: rellenar esos espacios a base de imaginación ambientada en la época. Hay que tener asumida la cultura romana para crear el ambiente en el que se desenvuelven los personajes en ciertos momentos y cuadrar esas acciones con el ambiente que las rodea. Y ahí está la sapiencia del autor y una abundantísima bibliografía que aporta el saber y los conocimientos para que los personajes circulen ambientados en la época y no parezcan esqueletos literarios andantes.

El autor ha sabido plasmar el problema político que supone la muerte del emperador Cómodo: la descomposición del mundo político con el asesinato y desaparición de dos emperadores de corto recorrido; cómo Septimio Severo actúa en esta terrible crisis para mantener el orden y el control militar, y por ende el político, dentro del imperio. El lector irá descubriendo la importancia de Julia en la toma de decisiones de carácter político. Si Severo era el genio militar, Julia será el complemento que maneja los hilos de la política porque tiene una visión del conjunto en el tablero de la partida que se estaba jugando en aquella etapa del imperio.

Hay que agradecer también al autor las formidables descripciones de las batallas clave (Issus, en Turquía, cerca del golfo de Iskenderun, y Lugdunun, actual Lyon, Francia) en la guerra entre los principales contendientes. Con el apoyo de los esquemas (al final del texto novelístico) las dos batallas quedan nítidamente explicadas para el lector. No parece sino que el lector anda metido en el campo de batalla y puede analizar fallos y ventajas en los contendientes.

El mundo de la cultura viene representado por el personaje de Galeno y por él nos enteramos del mundo cultural, sobre todo en el campo de la medicina, de autores y bibliotecas. Hay que tener en cuenta que es imposible encerrar en unas pocas páginas el inmenso mundo cultural que supuso Roma y a través de las páginas de bibliografía consultadas por el autor se aprecia lo bien informado que se halla el mismo en cuanto al tema Roma imperial.

Una pluma ágil hace cómoda la lectura. En la novela no encontramos esas pesadas descripciones que terminan aburriendo al lector. El autor consigue que la descripción sea lo suficientemente corta para que el lector no se acobarde y tan interesante que se embeba en ella y la encuentre de su total agrado.

Muy importante: lector o lectora, no pases por alto la Nota Histórica que se halla al final de la novela.
Por lo demás, desearle al lector, del género que sea, que se ponga cómodo y se disponga a gozar con la lectura de esta obra. No se sentirá defraudado al tiempo que aprenderá un montón de cosas de la cultura y civilización romana que todavía nos sorprende en cualquier campo de la ciencia y el saber sea en la literatura, en la arquitectura, el arte, la ingeniería y un largo “et caetera” (puro latín).
Si acaso me queda algo por decir sería darle la enhorabuena al autor por tan magnífica novela.

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