Con ilustraciones de Antonio Zapico, la autora escribe 16 relatos que como cabe esperar por el título, se refieren al mundo de la minería del carbón pero en su versión femenina. Son 16 relatos protagonizados por mujeres trabajadoras del carbón y escritos por otra mujer que también se relaciona con el carbón, aunque ya de otra manera.

Es el mundo de las minas asturianas en su versión femenina y en la época de hierro de la dictadura franquista con sus luchas por un jornal más justo, con sus huelgas que sólo allí resonaron, con el miedo y el hambre a flor de piel. Con la visita diaria al grisú y el posible estallido que se llevaba por delante cuantos estaban a su alrededor; con la muerte lenta de la silicosis que endurecía los pulmones…

Y junto a esta dureza de la vida minera se halla la ternura de las mujeres como un contrapunto que suaviza la rudeza y los peligros de la mina. El humor también está presente como otro elemento literario y humano que sirve de colchón que ampara y amortigua los golpes, fieros golpes, de la mina y la dictadura.

Los guardias civiles representados por el Capitán Trujillo actúan no como es el cuerpo en sí, sino como instrumentos del régimen dictatorial en su peor versión. También aparece, no podía faltar, la Iglesia que está representada por el cura párroco: una de cal y otra de arena. Los personajes se describen más por sus acciones y sufrimientos que por una mera descripción literaria. Se repiten a lo largo de los relatos en diferentes ocasiones.

Quien estas líneas escribe recordó emocionadamente a través de estos relatos sus experiencias en una cuenca minera leonesa durante su niñez. Era monaguillo y terminó aprendiendo de memoria la misa de difuntos incluidos los textos evangélicos en latín; si 365 días tiene el año se celebraban 367 misas de difuntos, porque el día de Difuntos se celebraban tres misas. Raro era el mes que no acudíamos, una o dos veces, al cementerio. Son dos detalles, entre otros muchos, que me quedan de aquella etapa vivida en torno al carbón. Recuerdos que han aflorado con la lectura de esta impactante obra.

El lector gozará, sufrirá, comprenderá, rechazará, estará a favor o en contra de lo que aquí se narra pero no se quedará insensible ante estas páginas. Tras la anécdota, encontrará, amigo lector, un mundo que perturba y que no te dejará indiferente.

                                                                                   Juan J. Calvo Almeida.

 

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