Novela Histórica.- 451 págs. de texto y 3 de bibliografía.

 

Se trata de la biografía novelada de un infante, Luis Fernando de Orleans y Borbón, como figura protagonista, y algún que otro personaje segundario como su madre o su hermano mayor, Alfonso.

Comentemos algo de su madre, Eulalia, pues es hija de Isabel II y por tanto hermana de Alfonso XII. Fue una mujer excepcional y rompió moldes a lo largo de su vida. Cobra protagonismo mientras dura la minoría de su hijo menor, Luis Fernando, y es una mujer extraordinaria, con una personalidad arrolladora, muy moderna y con criterios personales muy válidos, incluso para hoy en día. Tiene una sólida formación y unas ideas avanzadas para su época y destaca por desviarse de la mentalidad un tanto retrógrada, cuando no totalmente, de la sociedad nobiliaria española de finales del S. XIX y principios del XX. Viajó por Europa y América. A medida que avanza la edad de sus hijos, ella pierde protagonismo aunque seguirá apareciendo de vez en cuando a lo largo de la obra. Para acabar de situarla en la Historia, se trata de una de las tías carnales de Alfonso XIII.

El personaje principal o protagonista de esta biografía novelada es Luis Fernando de Orleans y Borbón, hijo de la infanta Eulalia y de Antonio de Orleans, hijo de los duques de Montpensier y hermano menor de Mª. de las Mercedes, primera esposa de Alfonso XII, la de la canción “Dónde vas Alfonso XII, dónde vas triste de ti”. Este Antonio de Orleans recibió una herencia fabulosa, una auténtica fortuna digna de un rey y como era un inútil se paso la vida intentando derrochar lo que la diosa Fortuna había puesto en sus manos. El lector irá viendo cómo casi lo consigue. El matrimonio Antonio-Eulalia tuvo dos hijos: Alfonso y Luis Fernando, quien salió a su padre, mientras su hermano se parecía más a su madre.

Pero hay, yo diría, un protagonista más en esta obra y es la alta sociedad, tanto europea como española, del momento.

Luis Fernando se ahoga en aquella sociedad española y antes de llegar a la mayoría de edad se marcha a París, donde se asienta, y, como es joven, guapo y rico, se codea enseguida con la alta sociedad del momento, con el todo París. Ni qué decir tiene que se encuentra en su salsa. El autor nos describe fiestas de fábula, cosa que no le habrá sido difícil hojeando los “ecos de sociedad” en los periódicos de la época; fiestas en las que corría el champagne y la coca. Cabarets, teatro, burdeles, tascas y tugurios eran el pan nuestro de cada día para Luis Fernando, quien pensaba que su fortuna era infinita. El lector descubrirá la rumbosa vida de una alta sociedad parisina, y por ende la española, que fue ejemplo de todos los vicios y de alguna virtud, supongo. Desde estas páginas se entiende mejor cualquier revolución o la caída de Alfonso XIII y el advenimiento de la Segunda República.

En la obra se citan textos auténticos sacados de cartas personales de Eulalia, de Antonio de Orleans, de Alfonso XIII y de otras personas relacionadas con Luis Fernando al hilo de lo que se va narrando sobre él. Estos textos van acotados y escritos con letra cursiva.

Los escándalos llegan a tal punto que Alfonso XIII decide apartar al infante Luis Fernando de la familia real española al tiempo que le quita títulos y     honores, así como le prohíbe aparecer por España. La contestación del aludido no puede ser menos clara:

Me retiras lo único que no puedes ordenar, pues nuestros títulos son inherentes a nuestra persona. He nacido y moriré infante de España, como tú has nacido y morirás rey de España mucho tiempo después de que tus súbditos te den la patada en el culo que te mereces.

Este telegrama dirigido a Alfonso XIII fue premonitorio, tanto como lo fue el de su madre respecto a Cuba. También fue expulsado de Francia por sus escándalos, entre ellos el tráfico de cocaína pues su fortuna ya estaba al cabo de la calle. Residirá en San Remo y en Venecia donde se gastará alegremente una segunda gigantesca fortuna (conseguida tras una disparatada boda) en fiestas, automóviles, casinos, coca y un largo etc. tan largo como quiera prolongar el lector. Con la llegada de los alemanes a París, regresa a la ciudad del Sena y allí se queda hasta el final de la 2ª G. Mundial. Presenció la liberación de París y muere en 1.945. Muere pobre, porque se lo había gastado absolutamente todo; ni siquiera tiene casa propia.

Sus restos reposan en la Iglesia del Inmaculado Corazón de María, en una urna insignificante y sin inscripción alguna.

Pensará el lector que aquí termina todo, pues no. La Infanta Eulalia volvió a España después de la muerte de Luis Fernando. El hermano mayor terminó de general de división del Ejército del Aire tras haber participado en la G. Civil y las últimas páginas están dedicadas a alguno de los escándalos protagonizados por el nieto de Alfonso XIII, o sea, Juan Carlos I, del que todavía queda mucho que contar, en mi modesta opinión.

Amigo lector, no me queda sino decirte que me he “zampado” esta obra y que me ha sabido a poco. Te la recomiendo porque no tiene desperdicio.

Juan J. Calvo Almeida.

 

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