Como quien dice “Recién salidito del horno”. Y no es para menos, ya que el día 8 de abril se presentaba la obra en uno de los salones del Ateneo Mercantil de nuestra ciudad, con una nutridísima concurrencia de público; casi como sardinas en lata.

Estoy escribiendo esta reseña sin haberme leído la obra. Esto tiene su explicación: Entre los componentes de la mesa presidencial se encontraba Salvador Vila, anterior arquitecto encargado de la catedral. Ni que decir tiene que su intervención fue tan interesante como completísima sobre las obras y reformas que ha soportado la catedral a lo largo de los siglos. Esto me ha animado a escribir estas líneas con el total convencimiento de que los 101 misterios o capítulos no van a dejar indiferente al lector.

Para animar a su lectura, y estoy deseando acabar lo que tengo entre manos para bucear en sus páginas, le adelanto al posible lector algunos títulos de los misterios que en la obra se tratan: El sepulcro de Santo Tomás de Villanueva, fundador de los Agustinos; las tres criptas de la catedral; las cadenas del puerto de Marsella; el sepulcro del Rey Jaime III de Mallorca; el antiguo escudo de Valencia; la Biblia del Papa Luna; el retablo de plata desaparecido… Amén de otras historias sobre el Miguelete, el Corpus, las tumbas de hombres ilustres y un largo etcétera que alcanza el número 101.

Temas todos ellos tan interesantes para el entendido como para el profano, que siente curiosidad por saber algo más sobre cualquier detalle que descubrió un día, cuando pasó por delante de una de las tres fachadas de esta monumental fábrica. ¿Fueron, acaso, esas cabecitas que se localizan en la parte alta de la puerta románica? ¿O, quizá, esas arquerías recayentes a la Basílica de la Virgen?

Pues Santiago Soler se ha tomado la molestia de indagar sobre estos asuntos, temas, detalles, curiosidades, leyendas, misterios… y conseguir que unos esforzados fotógrafos obtuvieran una foto para cada uno de los   101 misterios de la Catedral. El autor nos relató algunas historias referentes a esos misterios y a éste que escribe se le ampliaron las orejas escuchando lo que el autor comentaba.

Solamente leyendo el índice de temas, descubrirá el lector la cantidad de detalles y cosas que ignoramos sobre la Catedral y que para más “inri” está aquí, que no hay que ir a buscar cosas raras en las chimbambas como si de ovnis se tratara. Además, le prometo al lector que no va a aburrirse, que encontrará la obra interesantísima y que como son capítulos cortos e independientes, la lectura se puede parar en cualquier momento y no se pierde el hilo de la “aventura”.

Porque este libro no es de “aventuras” aunque lo que encierra en su barriga dé para escribir una o una serie de novelas.

Gracias por leer esta reseña.

Juan J. Calvo Almeida.

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