El presente trabajo se lo dedico a Sor Leopoldina García, religiosa en la Congregación de Hermanas de la Caridad y residente en Valencia

BIOGRAFÍA.

Nace en Belmonte, Cuenca, en 1.527 y en el mismo año en que nacía Felipe II. Es hijo de Lope de León y de Inés Varela. Ambos progenitores tienen entre sus antepasados judeo-conversos. Es más, por vía materna se tiene constancia de una bisabuela, Leonor de Villanueva, y su hermana Juana Rodríguez quienes estuvieron presas por la Inquisición por practicar ritos judaicos, condenadas y luego reconciliadas.

Su padre es abogado y consigue un cargo en Madrid. La familia se traslada a la futura capital de España, que no será tal hasta 1.560. De Madrid pasa la familia a Granada, donde el cabeza de familia ha sido nombrado juez, pero el joven Luis no ira a la ciudad de la Alhambra sino a Salamanca para iniciar estudios en leyes siguiendo la tradición familiar. Allí le espera su tío Francisco León, catedrático de Leyes y Derecho Canónico. En Valladolid ejerce su otro tío como abogado. Todos pensaban que seguiría la tradición familiar en el mundo de las leyes, pero ingresa en la Orden de los Agustinos en 1542 y dos años después profesa como monje. Fray Luis tiene 17 años.

En estos primeros años de estancia en la capital del Tormes cursa los estudios de Artes (Gramática latina, Lógica, Filosofía Moral y Natural), algo así como nuestro bachillerato. Eran los estudios previos al acceso a la Universidad. Estos estudios se realizaban en los conventos y colegios religiosos y luego se examinaban en la Universidad, lo que hoy diríamos “prueba de acceso” y antes reválida superior.

El alumno Fray Luis de León se matricula en la Universidad en el curso 1.546/47. Puede optar por una de las siguientes titulaciones superiores: Teología, Medicina, Leyes, Cánones. Como no podía ser menos nuestro personaje opta por la Teología. Fueron sus profesores, entre otros, Melchor Cano y Domingo Soto,  Al terminar, años después, los cursos universitarios se dedica a la docencia en conventos de la Orden en Soria y Salamanca. Residiendo en Soria, recibe la noticia de la muerte  de quien más tarde fue Sto. Tomás de Villanueva (1.555). En 1.560 recibe el título de Licenciado en Teología y tras un duro examen consigue el de Maestro en la misma especialidad. Se había pasado 19 años hincando los codos y entonces cuenta con 33 años.

En 1.559 se produjo un hecho trascendental para el desarrollo de la cultura y el pensamiento español. Tan trascendental que sus repercusiones llegan a la actualidad: Felipe II, ya rey, prohíbe la salida al extranjero de los estudiantes para cursar estudios en universidades europeas. No quería que sus intelectuales se “contaminasen” con las ideas erasmistas, luteranas, anglicanas y luego las introdujeran en España, difundiéndolas entre los súbditos de sus reinos. Nuestro actual retraso en el mundo de las ciencias exactas y empíricas proviene de ese hecho. Un botón de muestra: la Universidad de Salamanca permaneció sin cátedra de Matemáticas durante 130 años.

Mientras la U. de Salamanca es eminentemente tomista o seguidora de las doctrinas y del pensamiento de Sto. Tomás, la U. de Alcalá de Henares sigue muy de cerca la teología positiva, que se centraba más en la explicación de textos bíblicos. Fray Luis acude a Alcalá y durante un curso se empapa de las explicaciones de textos bíblicos.

En 1.560, además, se presenta a las oposiciones por la cátedra de Sagrada Escritura, pero las pierde ante Gaspar Grajal, con quien traba una gran amistad aunque lo normal es que ambos opositores quedaran enfrentados y poco menos que enemigos. Las oposiciones sacaban a relucir escándalos, rencillas y conflictos entre los opositores, el resto del profesorado de la universidad y especialmente los alumnos pues no solo contaba el voto de los mismos. Era un voto de calidad: no valía igual el voto de un alumno recién llegado que el de otro universitario del último curso.

Pero fray Luis no se arredra y al año siguiente gana la cátedra de Sto. Tomás y un año después viaja a Granada: su padre ha fallecido. Es 1.562 y fray Luis cumple 35 años.  Cuatro años después  se ha de presentar de nuevo a cátedra. La oposición ganada tenía validez por cuatro años y había que volver a presentarse. Esta vez opta por la cátedra de   Durando y en ella estaba cuando es denunciado a la Inquisición. Se debatía por aquel entonces el texto bíblico de la Biblia de Vatablo; pensando en una próxima edición, se trataba de pulir errores de traducción, errores de los copistas y cosas por el estilo. En la comisión de estudiosos y teólogos, nombrada al efecto, se hallaba Fray Luis siendo partícipe y testigo de acaloradas discusiones. En el fondo se trataba de dar más importancia a los textos hebreos de donde procedían los textos latinos de la Biblia Vulgata de S. Jerónimo. Traducir nuevamente los textos hebreos y comparar con los latinos, era la tesis de  Fray Luis  quien sacaba a relucir lo aprendido en la U. de Alcalá y en sus conocimientos de hebreo. Es a finales 1.571 (año de la famosa batalla de Lepanto) cuando se produce la denuncia y meses después (marzo 1.572) cuando da con sus huesos en la cárcel inquisitorial de Valladolid. Junto a nuestro protagonista son también encausados los agustinos Gaspar de Grajal (secretario, además del rector Pedro Portocarrero) y Martín Martínez de Cantalapiedra, profesor de hebreo.

¿Quiénes fueron sus denunciantes? Curiosamente sí conocemos sus nombres: Bartolomé Medina, Gregorio Gallo y el profesor de griego León de Castro (dominicos los tres).

¿De qué se les acusa? De infravalorar los textos bíblicos de la Vulgata, en latín, para dar más importancia a los textos hebreos. Se deslizaban hacia el judaísmo. Y en el caso de Fray Luis se le acusaba de falta de limpieza de sangre (procede de judeoconversos) y de traducir al castellano el Cantar de los Cantares, cosa  que había prohibido el Concilio de Trento.

¿Algo más? Pues sí, había algo más. Fray Luis estaba muy bien relacionado con el rector (Pedro Portocarrero) y con el vicerrector (Pedro Salinas). Por ello y por la talla intelectual, personal y moral es comisionado por la Universidad para acudir a Madrid (1.570) y entrevistarse con Felipe II para tratar la subida de los sueldos en las cátedras menores. Ello acrecentaba la categoría personal de Fray Luis. Eliminar a este catedrático era quitar de en medio un “peligro” potencial (recordemos que Lutero era fraile agustino como Fray Luis), desmochar el predominio de los agustinos y conseguir para los dominicos la preeminencia en la Universidad  de Salamanca, pues ya la tenían en la Inquisición. Era la ocasión y el momento óptimo para deshacerse de Fray Luis.

Por hoy, basta. Quedan más cosas por contar sobre este salmantino de adopción y que tanta gloria ha dado a la Universidad.

Juan J. Calvo Almeida.

 

 

 

 

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