Querida Directora y Componentes de Cantoría Hipponensis:

 

Aunque no lo creáis, vosotros, tanto la directora, como la totalidad de los miembros de Cantoría Hipponensis, – que durante tanto tiempo habéis sido  y seguís siendo la niña de mis ojos -os contemplo desde el Olimpo, tristes, desanimados, apesadumbrados y melancólicos, ya que tantas horas dedicadas y entregadas a esta singular efeméride, como es un XV aniversario, se haya ido al garete en un abrir y cerrar de ojos.

 

Permitidme, una vez más, que os diga y os anime a mirar el porvenir con nuevas perspectivas de triunfo, porque un Coro sin esperanza, sin llama renovada es lo más parecido a la pálida muerte, a un amanecer sin sol o a una noche sin estrellas.

 

Y es que no hay nada peor artísticamente que reprimir los sueños, las ilusiones, las esperanzas que Dios deposita en el corazón humano, como sugiere el Proverbio 13, 1 que dice: “…la esperanza que se demora, es tormento del corazón”.

 

Verdaderamente cuando las nubes del mal presagio se ciernen sobre nuestras actividades, todo se ve bajo un color grisáceo y parece no existir un atisbo de esperanza, ni de luz, pero yo sé que vosotros, miembros de Cantoría Hipponensis, sois capaces de sobreponeros a este mal momento y de nuevo la barca coral surcará el mar de la polifonía con nuevos amaneceres, dando la razón al pensamiento de Václav Havel: “la esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulta”.

Y esta misma melodía está en el pensamiento de Victor Hugo, en “Los Miserables”, cuando afirma  que “no hay nada como un sueño para crear el futuro”.

 

Nadie duda que existen dos clases de dolor, de pena, de tristeza: uno es el que te lastima y el otro es el que te cambia. Y yo, Euterpe, Musa de la Música, sé que vosotros, miembros de Cantoría Hipponensis  abrazáis el segundo camino. Y que muy razonablemente os comento  que “nunca perdáis la esperanza; las tormentas hacen a la gente más fuerte y nunca duran para siempre”.

 

No me queda la menor duda, miembros de Cantoría Hipponensis, que ésta temporal suspensión de la actividad coral, será un breve pausa, para volver con ilusiones renovadas  y con mayor responsabilidad y todos volveréis a ver las estrellas, nuevas metas y nuevos puertos donde amarrar la nave coral.

 

Os quiere:

 

Euterpe, Musa de la Música

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