XXXV CARTA DE EUTERPE, MUSA DE LA MUSICA, A LOS COMPONENTE DE CANTORÍA HIPPONENSIS DESPUÉS DEL VI CONC. MOLTO ALLEGRO
Queridos componentes de Cantoría Hipponensis: Llegué anoche al puerto de Atenas, tras bajar un tanto acelerada del Olimpo y sin arreglarme debidamente, pues no penséis que las musas no somos coquetas, y no me fue difícil encontrar el falucho, de nombre “La Gavina” que me esperaba en uno de los recodos del dique norte.
Subí y me senté contemplando la noche estrellada. Pronto oí la voz de un joven grumete que le decía a su capitán: “El viento, mi capitán, es favorable en este momento y podemos levar anclar y navegar toda la noche sin sobresaltos”.
Aunque siempre pienso en vosotros y distancie las cartas, seguís siendo la niña de mis ojos. Si, ya se que os lo he repetido muchas veces, pero el amor es insistente. La serenidad del mar, la noche perforada por miles de estrellas me hizo concentrarme y analizar lo que ha sido y lo que ha dado de si vuestro curso musical 2010-11.
Parece ser que el año no ha sido todo lo rentable que se esperaba y muchos piensan en voz alta y afirman: “Total, hemos preparado cuatro o cinco canciones en todo un año y nada más”. Yo no quiero hacer el juego a los que piensan así, pues todo depende de la calidad y dificultad de esas canciones. Pues es en la búsqueda de calidad y en luchar contra las dificultades cuando verdaderamente se adelanta en música, aunque aparentemente parezca un paso hacia atrás. Pues no es lo mismo preparar música de barroco, de gran dificultad contrapuntística y donde las fugas vocales son constantes y todo el coro tiene que llevar el mismo ritmo, que aprender una habanera o una pieza folclórica típica de cualquier región del mundo. El paso por la primera parte supone dar pasos de gigante para el futuro.
Sí es verdad que algunas voces han dejado “muchos pelos en la gatera”, por emplear una frase castiza y muy aguda y perspicaz, pero es que la responsabilidad, la fuerza de voluntad en cumplir con las obligaciones corales, y otras cualidades de las que paso sin enumerar, no se pueden trasplantar sin riesgos y además son virtudes que precisamente en la comunidad que vivimos no son flores cotidianas.
Todo ello implica que amén de las dificultades musicales pueden surgir otros inconvenientes difíciles de erradicar y cuya mejoría implica, igualmente un cierto tiempo. Y es que desgraciadamente, Juan de Huarte, en su introducción a la Vida de la Magdalena, tiene razón cuando dice que “el que bestia va a Roma, bestia vuelve”.
Hay un eslogan que he leído en vuestro país que dice: “Todos tenemos un poco de norte y de sur”, pero yo añadiría que hay que tener igualmente un poco de meseta, de cordillera y de centro.
Se ha presentado una nueva línea musical para el próximo curso. Pero esta nueva línea tendrá éxito si la responsabilidad en cada ensayo, general o particular, es máxima; si la concentración en cada corrección esta lista para aplicarse; si el silencio es el denominador común de nuestro aprendizaje; si utilizamos las técnicas modernas en casa – midis, etc. – y si no paseamos de martes a martes nuestro cuaderno de partituras como si fuera el hombre que siempre va conmigo. Cumpliendo todo esto si que es posible seguir adelante y entonces sí que nos daremos cuenta que aquellas entradas tantas veces censuradas sirven para hacer camino.
Igualmente hay mucha gente que piensa que al coro le ha llegado el momento de abrir horizontes, de salir, de ir más allá de nuestro alrededor. Me parece muy bien. Pero creo que este es un punto de amplio debate en Asamblea Plenaria de todo el coro y en donde los silencios no deben ser la pauta general de todas las Asambleas Generales. Y que después de poner unas bases sólidas y un planteamiento real y no imaginario se puede proyectar luz sobre un tema más complicado de lo que a primera vista aparece. ¿Sabemos lo que ello implica? Es que hay que mover muchas piezas importantes, no solo económicas, sino de sacrificio, de trabajo más intenso, de esfuerzo más colectivo. Si no recuerdo mal, a Moisés le ayudaban a mantener los brazos en alto orando para que Yavé protegiera a su pueblo y ¿no pensáis que a veces los brazos de los que trabajan calladamente pueden sentirse agotados ante las dificultades, no solamente de elementos externos, sino incluso de los internos?
Resumiendo tengo que deciros que tal como se programó el curso 2010-11, exactamente así se ha llevado a cabo. Con menos conciertos, si es verdad, pero debido a que algunos miembros del coro pidieron exactamente esto. Los Conciertos han sido: – Fiesta de Cristo Rey, Felicitación Navideña Parroquia de Cristo Rey, Nadales a la Beneficencia, Cantoría 2011 y VI Conc. Molto Allegro en el Palau – y no dudo en afirmar que en todos ellos se ha dejado una buena imagen y una perfección musical conforme a nuestras características.
Parece como si no hubiera mas que nubes negras en el horizonte. No, no lo penséis. El coro ha hecho una gran labor, ha dado grandes pasos, pero aún quedan puntos en los que debemos superarnos. Y no hace falta enumerar ninguno, yo creo que ya somos lo suficientemente adultos y maduros todos para saber en qué se falla y “no por mucho madrugar amanece más temprano”. Lo dice el refrán bien gráficamente: “obras son amores y no buenas razones”.
Os quiere y no piensa mas que en vosotros.

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