Bernar la nueva churrera. La maneja una niñaNo puedo, como me gustaría, hablar de los momentos de placer que me ha proporcionado a lo largo de la vida, mi fiel Remington o la infalible Leica, porque no tengo ninguno de esos míticos instrumentos y además porque no soy escritor ni fotógrafo, pero si puedo sin embargo, evocar con satisfacción, el grato recuerdo de los innumerables desayunos y meriendas en días domingueras y festivos, que me ha permitido ofrecer y disfrutar en familia, mi vieja Bernar. No me atrevo a dar muchas pistas sobre mi identidad porque temo que, como diría D. Arturo, el analfabeto o analfabeta celo o cela fundamentalista o fundamentalisto del gilipollas o gilipollos de algún Ministerio o Ministeria, se sienta en la obligación de requisarme la vieja y querida Bernar, por atentar contra la igualdad de género. Digo esto, por el grave mensaje discriminatorio que se incluye en la tapa: “la maneja una niña”. Pero, a pesar de este atentado a la paridad, reconozco que profeso un gran cariño a mi fiel Bernar. Y conste que no es que yo lo diga, únicamente intento reproducir lo que creo que para el caso diría D.Arturo.

Bernar la nueva churrera. La maneja una niña Sólo puedo decir en mi descargo que, en los treinta que aproximadamente está conmigo, únicamente ha sido manipulada por mis propias manos, y no me refiero sólo a su utilización, sino también a la tediosa operación de limpieza y escrupuloso secado subsiguiente a su uso para mantenerla en perfectas condiciones. El desayuno de hoy, ha sido la última vez que la he puesto a trabajar, pero recuerdo muy bien la penúltima, que fue precisamente una merienda en las últimas Fallas. Mis suegros, los dos, estaban ya muy mal y no salían de casa, y aunque ellos eran unos auténticos entusiastas de los buñuelos, les ofrecimos y disfrutaron el producto de mi vieja Bernar, más digestivo y saludable que los buñuelos. Fue la última vez, ya que poco después, y con con pocos meses de diferencia nos dejaron. La elaboración de los churros es muy sencilla, los ingredientes pocos y baratos, y el resultado delicioso, eso sí, siempre que se respeten unas pocas reglas básicas que, mi dilatada trayectoria autodidacta en el universo churreril, me ha permitido aquilatar. Veamos primero el proceso y luego las reglas básicas: La masa de los churros se obtiene escaldando harina en agua con sal, previamente calentada hasta la temperatura de ebullición, que es 100 º, ya que, como todo el mundo sabe desde los tiempos de la mili, lo que bulle a 90º no es el agua sino el ángulo recto.

INGREDIENTES Y MEDIDA
Como ya hemos dicho en alguna ocasión, el sistema de medida ha de ser adecuado a los usos domésticos, para no complicar la vida del churrero novel con eso de los gramos y los decilitros. En este caso el módulo de medida es el vaso, el vaso de los de agua. La medida que indico es la adecuada para que la ración sea abundante pero limitada, ya que la experiencia me ha permitido comprobar que da igual cuantos se frían, pues los comensales no pararán hasta que desaparezca el último y tampoco es cosa de llegar a aquello de “la del pobre, reventar antes que sobre”. Medidas por comensal: ½ vaso de harina ½ vaso de agua Un pellizco de sal, como para hacer una tortilla. Aceite de oliva virgen extra

Receta para churros, bernar PROCESO
1º Se pone al agua a calentar en un cazo y se añade la sal.
2º Mientras el agua se calienta, se mide la harina en un vaso enrasado hasta el borde, y se pone en un recipiente. Ya sé que parecerá una chorrada pero no olvidar que el vaso para medir la harina ha de ser uno que esté seco, no el del agua.
3º Cuando el agua hierve, se vierte sobre la harina y con ayuda de una cuchara se mezclan ambos ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea, que se deja reposar hasta que esté fría o al menos tibia. La masa es incómoda de manejar, y la sensación que tiene el principiante es que parece imposible que ese desagradable engrudo se vaya a convertir unos minutos después en unos crujientes y deliciosos churritos, pero hay que tener fe.
4º En una sartén grande ponemos una cantidad generosa de aceite y calentamos
5º Vamos rellenando la Bernar con la masa, colocamos la tapa y el troquel adecuado para el modelo de churro elegido.

Receta para churros, bernar 6º Comprobamos la temperatura del aceite con una pequeña porción de masa.

7º Cuando el aceite esté bien caliente, pero antes de que empiece a humear, colocamos la Bernar sobre la sartén y apretando el émbolo con el tornillo, extrudimos la masa, con la que a medida que va saliendo formamos una rueda desde el centro de la sartén hacia el borde.

Receta para churros 8º Una vez bien dorada una cara, damos la vuelta a la rueda con ayuda de dos tenedores para que se fría por la otra.
9º Acabada la fritura sacamos la rueda y la colocamos unos minutos sobre un papel absorbente.

receta para churros 10º A continuación los llevamos a otro plato cortados a la medida que nos guste y añadimos azúcar con moderación.

LAS REGLAS BÁSICAS
1ª La cantidad de sal es importante para que los churros esté sabrosos. Es malo pasarse de sal, pero es peor quedarse cortos, ya que resultarán insípidos.
2ª A pesar de lo dicho sobre el agua he comprobado que es mejor dejar no ponerla toda y despreciar un poco para que la consistencia de la masa sea la correcta, ya que si la masa no es consistente, al freírla se despanzurra, igual que les pasa a las croquetas mal dosificadas.
3ª El aceite puede ser de girasol, si queremos un sabor más suave, o para ahorrar un poco, pero yo prefiero el de oliva y del bueno, ya que aún así, con menos de un euro podemos dar de merendar una generosa ración de estupendos churros a toda la familia.
Y nada más, Felices Fallas y manos a la obra.
¡Ah! y no olvidéis que la Bernar la puede manejar una niña, e incluso un niño.
De hecho yo, que soy como un niño, llevo manejándola muchos años.

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