CINCO PREGUNTAS A … ELLEN VALENTINE WILKINSON, ESTUDIANTE AMERICANA
Nuestra entrevistada en esta ocasión es Ellen Valentine Wilkmson. Una americana afincada es España y a la que conocimos en Valencia visitando nuestras fallas y que ha estudiado Ciencias Políticas y Estudios Hispánicos en la Universidad de Minnesota.
Tras su Graduación viene a Utrera, España por primera vez a enseñar inglés. Vuelve a la Universidad de Minnesota y estudia Intepretación y Traducción. Viene de nuevo a España y enseña español en la Universidad de Alcalá de Henares.
Es una viajera nata y poco a poco va conociendo desde la España profunda de Andalucia, hasta nuestras fiestas falleras que le han encantado. A ella es la que hacemos estas cinco preguntas hoy.

C.H.1). Ud. Antes de venir a España supongo que tenía una idea de este país.  Además tras conocer a la Andalucía profunda, la madrileña castiza y valencia en fallas.  ¿Qué idea tiene de España?
E.V.W.-
Afortunadamente nunca era tan naif para creer los extremos que muestra Almodóvar como una realidad general, y tenía suficiente conocimiento geográfico para saber que España, de hecho, no forma parte de Latinoamérica.
Es un país que tiene todo: Paisajes impresionantes, museos fabulosos, artistas extraordinarios, teatro, baile, conciertos, moda, buen rollo y la mejor comida que he probado jamás.  Sin embargo, igual como estar como turista te ilusiona todo, vivir y experimentar un país te hace observar y criticar.  La verdad que era un choque trabajar en Los Molares (Sevilla).  No sólo tenía problemas para comunicarme los primeros meses sino que siendo de la ciudad fue difícil acostumbrarme a la vida de pueblo.  Con unas 2,000 personas y casi nadie de fuera, la gente cruzaba la calle para preguntarme que hacia allí.  Con una base militar en Morón, a unos 15 km, muchas pensaban que era militar.  ¿Te lo puedes creer? ¿Un militar que habla castellano y se involucra en la cultura? Era 2007; el séptimo año en la presidencia de Bush, en plena guerra de Iraq y una política unilateral que no favorecía las amistades internacionales.  A veces me sentía juzgada por una mala política que yo no apoyaba, tuve que recordar a los que me juzgaban que era de Estados Unidos pero que tenía pensamiento propio.
La experiencia en Madrid ha sido distinta.  Es una ciudad cosmopolita, la gente está acostumbrada a socializarse con extranjeros, pero también tiene sus desventajas.  Choques de cultura, cotilleos, envidias, todo cansa. Puede ser que tiene sus retos pero ¿sabes una cosa? Vale la pena. Nunca he estado tan feliz como estoy aquí en Madrid.  Cada día doy paseos por esa preciosa ciudad, rodeada por historia.  Voy al teatro y museos fantásticos cuando quiera y vivo al lado de uno de los parques más bonitos del mundo.  ¿Qué más se puede pedir?

C.H.2). Cuáles fueron los motivos que te hicieron aprender el idioma español.
E.V.W.-No solo es el español el segundo  idioma más hablado por el mundo, sino que es el segundo idioma más hablado en los Estados Unidos.  Mi decisión a aprender el idioma fue más práctica que nada, pero la decisión a venir a España vino por una curiosidad que no dejo de llamarme la atención.

C.H.3). ¿Cree Ud. Que los españoles tienen una idea correcta de América y viceversa?  Es decir, ¿Los americanos tiene una idea correcta de España?
E.V.W.-Antes de venir a España yo tenía la típica imagen creada por la campaña de ¨Spain is different¨: todo flamenco, pasión, playa, tapas, toros, todo tipo lleno de estereotipos que desafortunadamente mucha gente estadounidense cree del país (aparte de los que creen que aquí se come chimichangas mientras se escucha los mariachis, pero esa es otra historia).
Mis clases universitarias me mostraron que es un país con un pasado y presente muy complejo.  Fueron ellas quienes realmente despertaron mi curiosidad de explorar más.  Sin dinero ni tiempo para viajar me puse a explorar el cine español.  Cuando vi ¨Mujeres al borde de un ataque de nervios¨, me di cuenta que ¡Hay que visitar a este país!
Hice la primera visita a los 19 años, como parte de un programa de verano de ¨study abroad.¨  Cuando no estaba en mis clases de gramática y conversación me dedicaba a visitar todas los museos y monumentos que podía, pase los días andando de lugar en lugar, solo parando a tomar tapas con mis amigas y salir por la noche a gozar de lo que no podía en los EE.UU.  Sin falta de expresarlo, volví a Milwaukee reventada y con ganas de más.
6 semanas en Madrid no era suficiente, me prometí que volvería.

C.H.4). En el aprendizaje de un idioma siempre hay cosas especiales que surgen.  ¿Nos pueda relatar alguna?
E.V.W.-Ufff, hay muchos, Juanjo.  La mayoría de ellos son inapropiados para publicar pero para vuestro entretenimiento te cuento unos de mis favoritos.  Primero tengo que expresar que de una forma u otra los fallos gramaticales que cometo casi siempre acaban dando como resultado frases con un doble sentido sexual.  Primer ejemplo, el verbo correr.  ¡Qué complicados son los verbos reflexivos!
Tan pronto como empecé a enseñar me hice socia del polideportivo pegado al colegio.  Allí profundizaría mi compañerismo con otros profes… no sabía cuanto.
El primer día estaba hablando con una maestra de infantil.  Ella me preguntó ‘Y qué, ¿haces mucho deporte?”  Yo, ilusionada de haber conocido a mi primera amiga del cole contesté con entusiasmo: “¡Sí! ¡Me corro todos los días!”  Cuando me contestó “Vaya tia, que suerte tienes!” sabía que había equivocado.
El segundo gran fallo (de los que me dieron cuenta) era sobre un accidente que había tenido con mi móvil.  Después de una clase particular me preguntaron qué había pasado con mi móvil, ya que no habían podido contactar conmigo y notaron que en vez de mi nuevo Blackberry llevaba un Nokia que parecía una barra de chocolate.  Les conteste la siguiente: “Perdón que no os llame.  Es que este fin de semana hice la media maratón de Madrid y, por haber llegado justo me corrí con ello.  Y claro, con todo el sudor lo hundí.”
Y aquí podría seguir contando miles de experiencias de lo más divertidas, absurdas, ridículas y para todos los gustos.Hay historias más inocentes, como cuando en un intento de consolar a un amigo deprimido le dije “¡Tienes que salir del potro!” o “Tenemos que comprar murciélago en la feria de navidad y colgarlo para besar en los pasillos.”  La verdad es que hasta paro de preguntar si mi novio “ha regañado a las plantas” no llegaré al bilingüismo que deseo tan desesperadamente.

C.H.5). Ahora, ya residiendo en España ¿como ve su inmersión en nuestra cultura y en nuestra forma de vida?
E.V.W.-En primer lugar he de confesar que me encuentro muy a gusto por múltiples razones que ahora pertenecen a mi vida privada y que no merecen la pena sacar a relucir. He encontrado a muchísima gente con una capacidad de amplitud de miras que no he encontrado ni visto en mi propio país. Que Europa es diferente a América no es ninguna novedad, ni un descubrimiento para pasar a la historia por ello, pero hay tantas cosas que debemos conocer que merece la pena indagar en culturas con tantos años y que siempre son enriquecedoras de una persona. Por todo ello bien merece la pena sacrificarse en dejar tu propio país. Se que todavía tengo mucho que aprender, pero todo es enriquecedor.

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