Si el visitante a esta exposición ha estado en Madrid y se ha dado una vuelta por la casa museo Sorolla, habrá comprendido totalmente la importancia que tuvo el tema “jardín” en la obra del pintor. Pero si no ha visitado tan bella casa museo, que no se preocupe porque ahora tiene la ocasión para inspirarse al ver esta magnífica exposición e imaginar cómo puede ser la casa que mandó construir el pintor para su disfrute personal y familiar.

Para ayudar al visitante de tan espléndida muestra pictórica le diremos que puede encontrarse con cuadros que copian algunas vistas y perspectivas de dicha casa museo y que los cuadros que se exhiben en esta exposición nos crean un ambiente que es el que se respiraba en la casa del pintor.

Los cuadros, uno a uno, son de una belleza indiscutible. Algunos copian la realidad con tanta perfección que diríamos que las flores se salen del cuadro, que hasta huelen; tal es el realismo que nos transmiten. En otros casos el impresionismo se cuela subrepticiamente para ofrecernos conjuntos florales o jardines maravillosos, propios de las Mil y Una Noches, que hacen soñar al visitante con los jardines de Damasco o Bagdad de la época califal. Y como algo de eso tenemos en España pues los hay ambientados en la Alhambra de Granada, donde la pintura hace sonar el agua de las fuentes.

No creo que sean los colores o la composición, que también colaboran, sino la ambientación lo que consigue que el visitante se encuentre atrapado por la belleza captada por el pintor, quien se siente subyugado por ese ambiente de plácida tranquilidad acompañado de la belleza natural de flores y plantas.

Algunos personajes aparecen en los cuadros expuestos y son como la firma del autor. Aunque al pie de la obra no apareciera su nombre, el personaje plasmado en el lienzo serviría de firma. Llevan un sello inconfundible de la autoría del mismo, máxime si es la esposa del artista.

La exposición se clausurará el 19 de Marzo de 2.018.

Junto a esta maravillosa muestra, Bancaja expone otras dos no menos interesantes sobre todo para quienes gustan de los movimientos más modernos y vanguardistas:

Manolo Valdés y Vicente Ortí.

El visitante, tanto el informado como el profano, puede apreciar dos formas o maneras de entender el arte más vanguardista. Son dos estilos diferentes que se aprecian desde el umbral mismo de la sala. Valdés tiene un recorrido más largo, más variado en el que se precian diversas tendencias y etapas interpretativas tanto en escultura como en pintura. En Ortí, es la materia la que impulsa al autor a dar forma a los materiales que trata: madera, hierro, bronce, piedra, composición de objetos… Es decir, parte de la materia prima para inspirarse y transformar esa misma materia en objeto de arte.

Posiblemente los visitantes de estas dos salas salgan de ellas con opiniones muy diversas e incluso encontradas, pero habremos de convenir en que la creatividad de estos dos artistas es algo a tener en cuenta y a valorar en grado sumo.

La obra de Valdés estará expuesta hasta el 19 de Marzo y la de Ortí tan sólo hasta el 25 de Febrero del 2.018.

Juan J. Calvo Almeida

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