Se trata de una comedia cuyo núcleo central se ha basado en una niña, Kristin, que va de los brazos de su madre a los de su padre.

Un Omar Sy, actor de color que vimos en “Intocables”, lleva una vida un tanto golfa en la Costa Azul como patrón de una lancha que se alquila a turistas para recorrer los alrededores marítimos de Niza. Cierto día se le acerca una clienta del verano pasado y deposita en sus brazos una criatura acompañada de “Es tu hija, apáñate como puedas porque yo me largo”. Y empiezan las peripecias de un padre desesperado por localizar a una madre esquiva y que le ha involucrado en tan arduo problema.

Algo a destacar es la elección de las sucesivas protagonistas infantiles que van dando vida al personaje de Kristin. Da la sensación de que realmente es la misma niña en diferentes etapas de su vida.

La película divierte y entretiene y toca la fibra sensible del espectador con las peripecias de un padre que termina actuando de verdadero padre, cosa que nunca imaginó dada la vida que llevaba en Niza.

Y cuando mejor van las cosas aparece la madre reclamando a la niña y luego el juez y la cosa se complica y… pero no es eso todo porque me guardo un as en la manga que trastoca todo el relato al tiempo que llena de ternura la historia y la pantalla, cosa que no falta a lo largo del film, mostrándonos hasta qué punto es capaz de llegar una persona por amor a una criatura.

Y cuando Omar Sy está más metido en su papel de padre viene el desencanto y el desenlace final un tanto trágico. Para mí que se han cargado las tintas. En mi modesta opinión creo que el final debería haber sido otro.

Dejando de lado otras cuestiones técnicas, el resultado ha sido un éxito dada la numerosa asistencia de público a las salas. Pienso que, en general, gustará a los posibles espectadores.

Juan J. Calvo Almeida.

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