Película de acción coprotagonizada por Pierce Brosnam y Jackie Chan.

Se trata de una acción terrorista que lleva a cabo el IRA (se supone que es un nuevo movimiento  surgido del anterior y sacado del baúl de los recuerdos) y de una venganza (por la muerte de un ser querido en dicha acción).

Los terroristas colocan una bomba en pleno Londres y a consecuencia de ello fallecen una serie de personas entre las que se encuentra la hija de un extranjero, de ahí el título del film.

Ambas historias (el terrorismo y la venganza) se hallan relacionadas y sirven para lucimiento de ambos protagonistas; de P. Brosnam como político de Irlanda del Norte y lo hace muy bien, tanto como  J. Chan quien nos da un recital bastante atenuado (gracias a Dios) de artes marciales con respecto a lo servido en otras películas.

El tema del IRA, conducido por P. Brosnam, se queda ya un tanto trasnochado, pero es preferible al del Estado Islámico que resulta un tanto indigesto con tanto polvo, desierto y sanguinolencias. J. Chan lo tiene peor en su papel de agente vengador con un aspecto más juvenil en los carteles que en la peli y con un repertorio de artes marciales, historial militar y astucia que para nada se corresponden con un señor de cierta edad bastante alejado del mítico personaje ejecutor de la venganza. Vamos, que no nos creemos su papel, aunque él pone de su parte todo su saber hacer.

La película resulta entretenida, los actores cumplen con su papel pero lamentablemente el film no aporta nada nuevo, si exceptuamos alguna vista panorámica de Londres, lo que es muy poco aportar. Esto nos permite juzgar la cinta como una más de espían o terrorismo y avisar al espectador que no se duela por no verla pues tampoco es nada del otro jueves.

 

Juan J. Calvo Almeida.

 

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