Dentro de muy pocos días, Cantoría Hipponensis abrirá su nuevo curso musical 2017-18 y nuevos proyectos, ilusiones, canciones y conciertos estarán en la agenda de la Junta Directiva.

Y me parece muy oportuno para iniciar esta nueva singladura el pensamiento de que “el primer paso no te lleva donde quieres ir, pero te saca de donde estás”, que viene a ser un eco de la idea machadiana de que “se hace camino al andar”.

Siempre que se inicia un nuevo curso musical, tras unas vacaciones merecidas, hay muchas incógnitas que despejar, muchos caminos que elegir, muchos altozanos que soslayar y muchas flores que seguir cultivando con esmero y dedicación constante y renovada.

Y es que para empezar un gran proyecto, hace falta valentía y para terminar un gran proyecto hace falta perseverancia. Dos virtudes – valentía y perseverancia – que perfectamente encajan con la idea de Emerson de que “nunca se ha logrado nada sin entusiasmo”. Estas tres notas – valentía, perseverancia y entusiasmo – tiene que ser el viento favorable que hinche la vela de nuestro Coro para llegar a puertos maravillosos, a playas inimaginables y a metas que nunca hubiéramos soñado. Y es que “si quieres triunfar, no te quedes mirando la escalera. Empieza a subir, escalón por escalón, hasta que llegues arriba”.

Cantoría Hipponensis sabe mucho de esto en sus doce años de existencia y de conseguir metas con el esfuerzo, la colaboración y la participación sin ninguna fisura de todos los miembros del coro, porque la unidad en la ejecución de un proyecto es garantía de un éxito de nadie en particular y de todos en general.

Me he fijado en los hombres del mar para estas notas musicales finales en este preludio en tono menor. Y es que un proyecto – en concreto nuestro proyecto musical 2017-18 -, que es algo nuevo, implica un sacrificio. Que nuestro nave coral salga a flote o que se hunda depende de nosotros mismos y no esperemos que alguien venga a rescatarnos cuenta aparezca la nube negra de la tormenta. Por ello pienso que la perla de las virtudes que todo coralista debe tener es la asistencia continuada a los ensayos. No basta la motivación; es fundamental y piedra fundamental la disciplina, que es como la levadura que hace que los esfuerzos de unos no queden baldíos por la negligencia de otros. Y es que como decía Walt Disney “si puedes soñarlo, puedes hacerlo”.

¡Animo a todos! El sueño del proyecto músical 2017-2018 está a punto de iniciarse y tú, miembro de Cantoria Hipponensis, eres imprescindible.

Juan José Davalillo

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