El auge de la tonadilla escénica, y el apogeo de la ópera italiana, está íntimamente relacionado con el reinado de Carlos III (1759-1789). Este monarca, después de haber reinado en Nápoles durante 25 años, se instaló en España e impuso como moda el cantar tonadillas en las comedias.
La tonadilla se diferencia del sainete en que el segundo es una pieza hablada y la tonadilla es cantada, literariamente ambos son similares. Su argumento es simple, predomina el personaje y apenas hay acción, esta es expuesta por el personaje. La finalidad del texto es divertir al público, provocar su risa, y al mismo tiempo, exponer una crítica social y transmitir alguna moraleja de lo representado. La estructura musical está fuertemente relacionada con el texto, así consta de tres partes: Introducción, en la que se expone el asunto, dirigiéndose directamente al público habitualmente. Sección central, en la que se centra la acción del argumento. Sección final, que a menudo no guarda relación con el argumento, soliendo ser unas seguidillas y un número de despedida. Este esquema no fue rígido y a medida que la tonadilla evolucionó fue cambiando. Cuatro ejemplos de tonadilla escénica son los que actualmente se representan en el Teatro de la Zarzuela: El majo y la italiana fingida (1778), Garrido enfermo y su testamento (1785), Lección de música y bolero (1803) y La cantada vida y muerte del general Mambrú (1785).
Napoleón al ocupar España (1808-1814) barrió la ópera italiana, trayendo la ópera cómica francesa, que no triunfó. Al término de la guerra regresó la ópera italiana que triunfaba en toda España, a excepción de Madrid y otras ciudades donde esta lengua provocaba rechazo.
Con la llegada del Romanticismo el nacionalismo musical español quiso imitar la ópera italiana en lengua castellana, con temas mitológicos, heroicos que pronto se abandonaron por una temática basada en la lengua castellana. La zarzuela resurgía.

A mediados del siglo XIX comienzan a proliferar las zarzuelas. Los compositores Hernando, Barbieri, Gaztambide, Oudriz, Inzenga, Salas y otros, fundan la Sociedad Artística, difusora de la zarzuela por toda España. Luis de Olona será el presidente, Gaztambide el director de orquesta, Barbieri director de coros y Francisco Salas director de escena. De esta sociedad destacan los éxitos: Jugar con fuego, estrenada en 1851 en el Teatro del Circo y Los diamantes de la corona (1854), ambas de Francisco Asenjo Barbieri, y Catalina, de J. Gaztambide, iniciándose una nueva etapa para la zarzuela.
En 1853 Emilio Arrieta se pasó a la zarzuela, estrenando, con gran éxito, en el Teatro del Circo su primera obra: El dominó azul, con libreto de Francisco Camprodón. Ese mismo año, el 6 de junio Arrieta estrena El grumete. Arrieta se incorporó a la Sociedad Artística, al tiempo que tres de sus componentes iniciales, Odruid, inzenga y Hernando, salieron de ella debido a una ampliación de capital que no se pudieron permitir. Arrieta reforzó económicamente la Sociedad Artística al tiempo que su aspecto musical se dejó llevar por tendencias italianizantes. Un año después de su marcha Odruid solicitó su reingreso pudiendo aportar el capital requerido.

1854 es el año en que triunfan: Aventura de un cantante y Los diamantes de la corona, de Barbieri; Catalina y El alma de Cecilia de Gaztambique. En 1885 Fernández Caballero estrena en el Teatro del Circo La vergonzosa de Palacio; este mismo año Arrieta estrena Guerra y muerte y, el 21 de septiembre, su más famosa obra: Marina.
Este éxito de la zarzuela en Madrid pronto se extiende a otras capitales españolas. Nicolau Manent y Francesc Porcell estrenan en el Liceo de Barcelona La tapada del Retiro y No más zarzuela, respectivamente. En estos tiempos, las zarzuelas estaban influenciadas por la ópera italiana y la ópera cómica francesa, no tardando en adaptarse al folklore regional y más en particular al folklore local, pasando a estar protagonizada por personajes de la calle que hablan el lenguaje del pueblo. Por ejemplo, en la zarzuela madrileña, tópicos como: la forma castiza de expresarse, situaciones y lugares madrileños, el uso de ritmos musicales como el chotis, la mazurca (aunque ninguno de estos tiene origen madrileño, el schottisch, es una danza alemana de origen escocés y la mazurca es una danza nacional polaca)..

Continuara…………………….

EL PELAS

 

 

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