Siempre que veo a un coro sobre un escenario me viene a la cabeza la pregunta inquisitiva de Benedetti: “¿Por qué cantamos?” Independiente de las respuestas que el mismo autor nos ofrece:

  • “… Cantamos porque el cruel no tiene nombre” …
  • “… Cantamos porque el grito no es bastante” …
  • “ … Cantamos porque creemos en la gente” …
  • “ … Cantamos porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga cenizas” …

Y hoy mismo, a las siete treinta de la tarde, como miembro del Coro Cantoría Hipponensis , en nuestro XII Concierto Molto Allegro y sobre el escenario del Palau de la Música, a mí mismo, me he hecho la pregunta “¿Por qué cantamos?”. Ni que decir tiene que, a las razones anteriormente citadas, yo puedo añadir las siguientes:

  • Cantamos porque la vida, toda la vida entera, es un canto …
  • Cantamos porque es lanzar, cual sembrador esperanzado, semillas de alegría que pronto surgirán flores ilusionadas …
  • Cantamos para demostrar que el esfuerzo conjunto siempre es fecundo …
  • Y cantamos porque sin el canto no hay primavera …

Más razones podría ir señalando, como respuesta a la pregunta de “¿Por qué cantamos?”, pero se trata de hacer un resumen del Concierto que Cantoría Hipponensis ha presentado este año en el Palau de la Música – 25/06/17 – .Cada año, nuestro coro ha ido interpretando el trabajo musical de todo un curso con un ramillete de obras muy significativas. Recordemos algunas de ellas como la Cantata de Dietrich Buxtehude, “Alles was Ihr Tut”; Misa de la Coronación de Mozart; Carmina Burana de Carl Orff; Nocturnos de W. A. Mozart; Gloria in excelsis Deo de John Rutter y Te Deum de Javier Tortosa ; Coros de Zarzuela y de Opera, etc… Y este año nuestra obra elegida, para cerrar el curso 2016/17, ha sido el Gloria de Vivaldi.

El Gloria, RV 589 de A. Vivaldi -1678-1741 – formaba parte de la Primera Parte del Concierto de Cantoría Hipponensis. Esta obra de 12 movimientos se puede considerar como un ejemplo del estilo antiguo del barroco y los inicios de un nuevo periodo musical. Se trata de una obra independiente y no se puede concebir como parte de una misa *. Ocho movimientos de la obra son corales y aquí es donde Cantoría Hipponensis ha dejado muestras de su técnica vocal adquirida con el correr de los años y orientada por la sabia mano de su directora Dña. Inmaculada Burriel y donde destacamos principalmente a la cuerda de Bajos e igualmente el movimiento 2º – Et in terra pax hominibus – y el movimiento – Cum Sancto Spiritu – en donde el coro hace un versión intimista y explosiva en el final de la obra y que da constancia de su trabajo para llevar a buen puerto tales movimientos que son claves en el conjunto de toda la obra.

El movimiento tercero – Laudamus te – para soprano y contralto – ha dejado en el público asistente una impresión profunda por el saber hacer de las dos solistas – Eva Paula Bonora y Alicia Merelo – , que en otras ocasiones ya han formado parte de Cantoría Hipponensis en otros conciertos en este mismo escenario, e igualmente destacamos el movimiento séptimo – Domine Deus, Agnus Dei – donde contralto y coro hacen una fusión perfecta.

No puedo por menos que destacar igualmente la labor del organista, Arturo Barba y la orquesta de cuerda en todo su conjunto. Llegar a conjuntar voces, orquesta y solistas queda a manos de la directora de Cantoría Hipponensis que sabe el terreno que pisa y que domina perfectamente.

La Segunda parte del Concierto ha dado paso a una mezcla que hemos definido como Música de Tres Mares donde se fusionan estilos, ritmos y melodías dando un paso adelante hacia la música africana que ya empieza a formar parte de muchos conciertos y a ser interpretada por muy variados coros. Una vez más Cantoría Hipponensis ha sabido llegar al público que ha aplaudido cada interpretación de forma agradecida. En esta segunda parte quiero destacar a la solista de Cantoria Hipponensis, María Arrate Baquedano, al joven percusionista Gonzalo Alarcón y, una vez más, al pianista Arturo Barba.

Pero aun faltaba la pieza de propina, consistente en “Oh, When the Saints” un tradicional y conocido espiritual negro, cuando nuestra directora sorprendió a público y coro saliendo a escena para dirigir la propina, provista de su clarinete y tocando ya las primeras notas de la pieza. Coro, piano, batería, clarinete y el banjo, ofrecieron un final de concierto con autentico sabor de Nueva Orleans.

En resumen, un viaje musical que empezó en la Italia barroca, hasta el Nuevo Mundo, un Concierto que ha dejado en todos los espectadores una sonrisa amplia – la música también tiene su ‘smile’ permante – y en los miembros del coro la ilusión siempre renovada para iniciar los preparativos de XIII Concierto Molto Allegro para el proximo año.

Juan José Davalillo Gómez

*Para una mejor comprensión musical de esta obra recomendamos la lectura de la tesis doctoral titulada “Antonio Vivaldi. Gloria RV 589. Análisis e interpretación de M. Serrano. Cfr.” en http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/artes/tesis64.pdf

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