Georges Bizet nació en París (aunque su verdadero nombre era Alexandre César Léopold), en el seno de una familia de músicos: su padre era un cantante amateur; su madre, hermana de François Delsarte, famoso maestro vocal. Sus padres estimularon su interés por la música y, cuando absorbió todo lo que pudieron enseñarle, lo inscribieron en el Conservatorio de París. Bizet tenía escasos diez años, la edad mínima requerida para ingresar al conservatorio. Allí estudió composición con Fromental Halévy, con cuya hija Geneviève contraería nupcias mucho tiempo después. Además, se convirtió en un pianista virtuoso, destacado por su idoneidad técnica y lectura de partitura completa (tocando el piano a partir de una partitura orquestal).

En 1857, Bizet ganó la beca Prix de Rome para estudiar en Italia; su primera ópera, Le Docteur Miracle en un acto, data del mismo año. Además de componer, a menudo se desempeñaba como pianista y orquestador en ensayos; lo cual lo familiarizó de manera poco común con las obras del teatro parisino. Hoy en día, Bizet es recordado principalmente como compositor de óperas, aunque no logró fama como tal durante sus treinta y siete años de vida, período durante el cual compuso seis óperas que perduran en formato de interpretación, como así también cerca de treinta obras no publicadas o incompletas.

La primera de las óperas de Bizet que llegó a un escenario profesional fue Les Pêcheurs de Perles (Los Pescadores de Perlas), que tuvo dieciocho representaciones después de su estreno en 1863, en el Théâtre Lyrique. De los diversos proyectos de ópera en los cuales trabajó, dos más fueron puestos en escena –La Jolie Fille de Perth en 1867 y Djamileh en 1872- sin que ellos lo lanzaran a la fama como un talento destacado. A pesar de desalentarlo la indiferencia de los empresarios teatrales y del público, siguió insistiendo con su gran pasión. Con Carmen, en el Opéra Comique en 1875, la rueda de la fortuna comenzó a girar a su favor, pero Bizet murió ese año pensando que había compuesto otro fracaso. El trabajo no tardó mucho en volverse popular y, junto con la música incidental para la obra de teatro L’Arlésienne de Daudet, tuvo efecto en la reputación de Bizet.

Bizet parecía tener problemas para hallar el rumbo como compositor; con frecuencia comenzaba proyectos de ópera, para luego abandonarlos antes de terminar. A menudo extraía partes de ellos y las incorporaba en otros proyectos posteriores. Bizet prestaba más atención al significado y contenido emocional de las palabras que al ritmo y los patrones métricos (denominado “pintura de palabras”, porque el compositor utiliza la música para “pintar” o ilustrar el significado de la palabra). Su elección del tema y estilo composicional presagiaron el desarrollo de la ópera verismo.

Carmen fue extraída de una novela corta popular del mismo título, de la autoría de Prosper Mérimée (1845), inspirada a su vez por la composición escrita de George Henry Borrow, un inglés que había vivido entre los gitanos españoles. El guión de Bizet, convencionalizado para el público burgués y conservador de la Opéra Comique, fue tarea de Ludovic Halévy (primo de su esposa) y de Henri Meilhac. Debido a que el género de ópera cómica implicaba el diálogo hablado, debían agregarse recitativos cantados si la obra sería alguna vez representada en un teatro de gran ópera; lo cual fue una realidad después de la muerte de Bizet, cristalizada por su amigo Ernest Guiraoud. La poca recepción inicial de la obra se atribuye a la novedad y al desafío de presentar “poca vida” en este género y de permitir que la heroína muera en lugar de ofrecer el acostumbrado final feliz. Las gitanas fumando cigarrillos en el escenario constituyó otro elemento de riesgo, al igual que el personaje “inmoral” de la heroína. Carmen sobrevivió en el tiempo hasta convertirse en una de las óperas más representadas en todo el mundo. Varias de sus melodías les resultan familiares a miles de personas que jamás vieron ni escucharon ópera.

EL PELAS

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